Autismo
El autismo viene aumentando de manera drástica año tras año, en el año 2020 de 36 nacimientos uno es autista... ahora en el 2026 de cada 31 niños, estamos camino a una sociedad autista en donde no lo queremos ver y seguimos porfiados confiando en lo que ves en súper tiendas.
Cada año los cambios precarios en la nutrición infantil y la nutrición familiar se acercan a la artificialeza interna corporal El cultivo de los alimentos con insumos tóxicos están consumiendo nuestro cerebro, la ropa de poliéster permite que respiremos y comamos por los poros el plástico que parece una tela hermosa, el uso de medicamentos para toda solución de enfermedad de acuerdo a lo que le hemos hecho al cuerpo es la misma vía de querer restablecer sin vida, los químicos de limpieza para la casa y para la limpieza corporal los olemos y comemos por la piel, el olfato y el cerebro sigue sin entender las dosis extremas diarias de toxicos nos están llevando a un lugar imposible de habitar que es nuestro cuerpo.
En un estudio basado en muestras de heces de mil seiscientos niños de entre uno y trece años. Los resultados mostraron, que los niños con autismo, representan marcadores biológicos distintivos en sus heces, entre ellos determinados por hongos, parásitos, bacterias y virus intestinales muy resistentes.
Se sabe desde hace tiempo que los niños con autismo sufren problemas gastrointestinales y el autismo en general está asociado al intestino permeable y las alteraciones en el terreno interior.
Si nuestras centrales de energía llamadas mitocondrias no reciben las señales adecuadas desde el intestino, no pueden funcionar correctamente y son más propensas a morir, generando neuroinflamación.
Los niños entre los 3 y 17 años expuestos al aspartamo es decir a edulcorantes artificiales de los yogures light, refrescos cero y otros productos light, matan bacterias buenas y favorecen la inflamación, también afecta negativamente al cerebro con déficit en la memoria y aprendizaje.
En el embarazo, si el terreno interior de la madre está dañado por permeabilidad, es probable que los hijos tengan autismo, recuerda que mejorar el microbioma reduce el riesgo de tener un hijo con autismo o de prevenirlo.
La vitamina D y el autismoLos niveles de vitamina D, superiores a la medida entre 70 y 100 ng/ml en la madre, están asociados a un menor riesgo de autismo y de TDAH.
Que tiene que ver la vitamina D con el intestino y el cerebro?
La vitamina D influye en la composición de la microbiota intestinal, la vitamina D, prolifera la Akkermansia Muciniphila, el faecalibacterium y coprococcus las cuales producen BUTIRATO, un ácido graso maravilloso necesario para obtener nuestros maravillosos neurotransmisores y comunicar lo que realmente tu cuerpo necesita en amor y alimentos. Hay que recordar que el butirato contribuye al revestimiento intestinal y a la recuperación de la permeabilidad de la barrera hemato encefálica.
De igual manera la suplementación con Butirato mejora el funcionamiento de las mitocondrias en los niños con autismo incluida la ingesta de probióticos.
Recordemos que la neuroplasticidad nos acompaña siempre a lo largo de nuestra vida, es decir si hay un desorden el que sea, se puede recuperar.
Uno de cada 36 niños nacidos


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